Hace siete años

 


Tal día como hoy, hace siete años, a eso de las 23.55 horas, nació el latido más importante de mi vida.

Tal día como hoy, hace siete años, sostuve entre mis brazos a la razón de mis días.

Tal día como hoy nació ese niño que a todos nos tiene locos perdidos y que hoy se ha levantado gritando que es su cumpleaños.

Y aunque algunas personas quizás no lo entienden, él sigue marcando mis tiempos. Mis miedos. Mis ilusiones. 

Porque con él, todo me sobra. Nada me falta. Y la vida tiene ese halo de bondad correteando por sus ojos.

A su lado, he vuelto a ser ese niño pequeño que en su día fui.  

He vuelto a jugar en el suelo. 

He vuelto a perseguir una pelota.

Él es mi pequeño locote. 

Mi enano del alma. 

Mi pequeño capitán. 

Sufro como padre cuando lo veo llorar y respiro como hombre, sin que él se de cuenta, cuando lo veo reír.

Algún día me sentaré a su lado y le pediré perdón por las veces que le he fallado y por hacer las cosas como las hice y las sigo haciendo; nadie es perfecto Jesús.

Pero por ahora, celebremos tu cumpleaños. 

Soplemos las velas. 

Y déjame que te siga mirando con la baba caída. 

Y sí, te seguiré enseñando estribillos de carnaval. 

Te seguiré porfiando que Maradona es mejor que Lamine Yamal.

Y te seguiré llevando por bandera. 

Eres lo mejor que me ha pasado en esta vida.

Eres mi vida, pase lo que pase. 

Te quiero enano.  


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