Mi sombra
Mi sombra apenas acaba de comenzar a caminar por la vida, y mi vida no se entendería sin esa pequeña luz que alumbra mis caminos. Tenerla cerca, disfrutarla, aprender de ella es un guiño que Dios ha puesto en mi día a día para que mi alma tenga un refugio donde respirar. Mi sombra va pisando con huellas firmes este sendero de lunas y noches, de veranos e inviernos, de risas y llantos, con un puñado de amigos a su lado y unos ojos que se clavan al silencio cuando lo suelta todo por la boca. Esta sombra es inquieta y vergonzosa. Espabilada y sensible. Feliz y poderosa… como lo son sus piernas cuando golpea una pelota o lo son sus brazos cuando me abraza y me dice que me quiere. Mi sombra es la razón más poderosa que tengo para no abandonar la toalla a pesar de las heridas en la espalda y a la única persona que, cuando me iguale en altura, daré las explicaciones que necesite para saber de dónde viene y por qué hice lo que en su momento hice por mí ...